lunes, 16 de enero de 2017

RESEÑA - SOMBRAS DE IDENTIDAD de B. SANDERSON



Título: SOMBRAS DE IDENTIDAD
Autor: BRANDON SANDERSON
Editorial: NOVA
Páginas: 420
Traducción: Manuel de los Reyes
 




Brandon Sanderson, ese hombre que estornuda y saca tres novelas, regresa al mundo de Nacidos de la Bruma con la continuación de las aventuras de Wax, Wayne y Marasi, y si la primera entrega nos dejó algo fríos por la sobriedad de la trama, esta vez Sanderson despliega su arsenal y nos regala un pequeño pero jugoso aperitivo de lo que está por llegar.

Yo soy de esos a los que Aleación de Ley les gustó, partamos de ahí, pero es cierto que la historia era más bien mediocre comparada con la amplitud de miras que tiene la Saga de Nacidos de la Bruma, sin embargo el hecho de ver la sociedad avanzar, los guiños a antiguos personajes, la inclusión de armas de fuego –tan raras en fantasía- y sobretodo, la aparición de nuevos protagonistas, la convirtieron en una novela para disfrutar. Bien, pues ahora Sanderson parece haberse dado cuenta de esto y ha inaugurado una nueva trilogía en este mundo preindustrial, pero con una trama que promete ir ampliándose hasta alcanzar cotas divinas (guiño, guiño).




Debo decir además, que por mucho que me gusten Elend, Vin, Brisa y sobre todo Fantasma, la pareja formada por Wax y Wayne es una pasada. La química que tienen, la compenetración y los secretos que se guardan, así como la profundidad de la que hacen gala, les convierte en una verdadera gozada de personajes. De los dos sin embargo, mi favorito es Wayne, con el que Sanderson ha dado en el clavo y logra un coprotagonista memorable –sus capítulos coinciden con los mejores momentos del libro-, y además lo dota de un humor cínico pero tremendamente divertido del que carecía la banda de Kelsier. Todo ello sin olvidar a Marasi, con la que personalmente creo que ha conseguido introducir una figura femenina fuerte sin necesidad de ser una guerrera vikinga. Es todo lo que le pido a una protagonista femenina con la salvedad de precisamente eso, conseguir más protagonismo, porque se ve muy mermada tras la sombra de Wax y Wayne. De todas formas, viendo el trato que ha recibido en esta novela y como Sanderson se ha empeñado en meterla en contexto y liberarla un poco de la senda de justicieros que tienen los otros dos, estoy convencido de que en próximas novelas se alzará como un elemento fundamental.




Centrándonos en la trama, hay que decir que hay un cuarto personaje fundamental aunque aparece menos y nunca físicamente: Armonía. Para los que hayáis leído Nacidos de la Bruma no hará falta que os diga nada más; sus diálogos, con referencias al mundo antiguo y alguna que otra pista sobre qué puede pasar en su “plano existencial”, conseguían meterme aún más en la intrahistoria que se esconde tras la trama principal. No obstante y aunque su aparición me ha gustado, no ocurre lo mismo con la de otro personaje que no mencionaré pero cuya presencia parece forzada. Sanderson le dota de un nuevo rol y no termina de verse cómodo en él, más bien parece una autoexigencia de Sanderson para satisfacer los deseos de sus lectores que algo que la novela necesite.

Hay un aspecto que Sanderson incluye en Sombras de Identidad que había perdido en Aleación de Ley: la crítica social, el pensamiento colectivo frente a la individualidad, la presión social ante el poder y la forma en la que una comunidad reacciona en función de las acciones de sus gobernantes. Este es uno de los puntos fuerte de Sanderson –junto con la religión- y lo explota maravillosamente bien. La ciudad de Elendel le da un escenario mucho más grande con el que trabajar y los nuevos órganos de gobierno, carta de derechos sociales incluida, dan mucho más juego que la figura tan arquetípica del tirano. Sutilmente se permite incluso hacer una oposición de lo que a todas luces se ve como un capitalismo primigenio y el socialismo idealizado de algunos personajes. Creo que en estos aspectos Sanderson ha puesto especial cuidado y se nota en el resultado. Como contrapunto, el tema de la religión, tan explotado en el Cosmere, aquí pasa a un segundo plano durante gran parte de la novela aunque sigue habiendo algunas reflexiones teológicas interesantes.



De la edición hay poco que decir. Alabada sea Nova y en especial la enorme labor de Marta Rossich, su editora y artífice de las joyas en forma de títulos y ediciones que están sacando. La portada –y más si conseguiste la edición con póster- es genial. En cuanto a la traducción, baste con decir que corre a cuenta de Manuel de los Reyes, lo que a estas alturas ya es garantía de excelencia.

Vemos pues que Sanderson recupera parte de la chispa de su mundo brumoso aunque sin llegar a las cotas épicas de la trilogía original, sobre todo en cuanto a trama se refiere. En cambio, esta vez sus personajes están mucho más pulidos y tienen un trasfondo mucho más profundo. 

In Sanderson we trust.

Nota: Wayne, su cleptomanía y los sombreros. Solo por eso merece la pena leerse el libro :)



3 comentarios:

  1. ¡Hola!
    Yo estoy en el primero, El Imperio Final, así que paso de puntillas^^
    Las imágenes son una pasada, preciosisimas :)

    Besotes

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  2. Lo mejor del libro es Wayne, el resto me ha parecido flojo para ser de Sanderson...Esta bien, pero piensas, ¿Solo es esto?

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    Respuestas
    1. Hombre no llega a la épica de Mistborn pero ya se nota que la trama esconde algo más. El Imperio Final también tenía una trama más simple comparada con lo que desarrollaba después.
      Wayne es el amo sí jajaj en eso no hay dudas :)

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