martes, 20 de junio de 2017

#RESEÑA - FILOS MORTALES de Joe Abercrombie



Título: FILOS MORTALES
Autor: JOE ABERCROMBIE
Editorial: RUNAS
Páginas: 370
Traducción: Javier Martín Lalanda 

 




Es verdad que Joe Abercrombie es uno de los mejores escritores de fantasía actualmente. Es verdad que su autoproclamado título de Lord Grimdark es más que merecido. Es cierto también que nadie trata los reversos de los personajes como él y que su estilo se aleja de ideales al extremo, pero —siempre hay un pero— Joe Abercrombie no caga oro.


Con Filos Mortales nos lleva de vuelta al mundo que le vio nacer como escritor, el de La Primera Ley, y nos regala algunos relatos deliciosos de viejos personajes. Lamentablemente, los nuevos, para mí, no están a la altura. Sí, molan, la relación de los personajes es correcta y las comeduras de coco de Shevedieh son divertidas. El problema es que sabes cómo va a terminar si has leído alguno de sus libros antes. Sabes que las intenciones de retirarse y dejar atrás la vida violenta serán un fracaso, que aparecerá algo o alguien que arrastrará de nuevo al personaje a los viejos hábitos, una personificación de ese destino inexorable que no parece dejar que nadie escape en los mundos de Abercrombie, Y en el fondo sabes que el personaje lo desea porque no se siente vivo en ninguna otra cosa. Le pasa a Shevedieh pero ya lo hemos visto antes en personajes como Logen Nuevededos, Escalofríos o el viejo Craw en Héroes. La compañera de Shevedieh, que aparece caída del cielo, Javre, la Leona de Hoskopp, es básicamente una Whirrum de Blight en mujer, el propio autor es consciente de esto y ha metido un relato uniendo ambos personajes, el mejor de la nueva pareja en mi opinión.




El libro se compone de trece relatos en general bastante interesantes, que van desde un nivel muy alto como el de un magnífico bastardo, pasando por los buenos, Dos son compañía, Tres son multitud o Lugar equivocado, momento equivocado. Por desgracia hay otros de un nivel que chirrían bastante. Quizá sea porque los personajes que ya conocemos han tenido varias novelas para presentarse, quizá sea porque los relatos me transmiten la sensación de capítulos sueltos de una hipotética novela que como fragmentos individuales. El caso es que no han conseguido interesarme tanto. Ojo, no son malos personajes en absoluto pero Abercrombie pone el listón tan alto con sus novelas y personajes que en los relatos los recién llegados no pueden evitar perder la comparación.

El estilo no cambia. Pocos autores tienen una seña de identidad tan inequívoca como Abercrombie. Podrías leer un texto suyo sin saberlo y no tendrías ninguna duda a la hora de identificarlo.


Oscuridad, idealistas de tres al cuarto, cinismo a raudales y grandes dosis de realidad, violenta realidad. Abercrombie vuelve al mundo de La Primera Ley y como siempre, lo hace llenándonos de lodo y sangre.


Hay ganas, muchas, de volver a leerle en novela, es ahí donde su estilo sobresale de verdad. Filos Mortales es un buen aperitivo, pero no termina de llenar. Gustará mucho a los asiduos de Abercrombie pero no creo que le genere lectores nuevos. Si os pica el gusanillo, yo siempre recomiendo Héroes. 


De vuelta al barro, amigos.


viernes, 9 de junio de 2017

Reseña - LUNA DE LOBOS, Ian McDonald



 Título: LUNA DE LOBOS

Autor: IAN MCDONALD

Páginas: 396

Editorial: NOVA

Traductor: José Heisenberg










Sinopsis:Un Dragón ha muerto. Corta Hélio, una de las cinco corporaciones familiares que gobiernan la Luna, ha caído. Sus riquezas se han dividido entre sus muchos enemigos, sus sobrevivientes se han dispersado. Ya han transcurrido dieciocho meses. 
Los restantes hijos de Helio, Lucasinho y Luna, están bajo la protección de los poderosos Asamoahs, mientras que Robson, todavía asustado de haber presenciado las muertes violentas de sus padres, es ahora un pupilo -prácticamente un rehén- de Mackenzie Metals. Y el último heredero nombrado, Lucas, ha desaparecido de la superficie de la luna. 
Solamente Lady Sun, la viuda de Taiyang, sospecha que Lucas Corta no está muerto, y más aún, que sigue siendo un jugador importante en el juego. Después de todo Lucas siempre fue el intrigante, e incluso en la muerte sería capaz de todo para recuperar y reconstruir una nueva Corta Helio, más poderosa que antes. Pero Corta Hélio necesita aliados, y para encontrarlos el hijo que huye emprende un viaje audaz e imposible... a la Tierra. 
En un ambiente lunar inestable, las lealtades cambiantes y las maquinaciones políticas de cada familia alcanzan su cenit en sus parcelas más fértiles cuando estalla abiertamente la guerra.

Juego de tronos en la luna. Así se vendió la primera parte y ya expliqué en la reseña lo mal parada que salía la obra en esa comparación. De todos los juegotronismos que han intentado vendernos desde el éxito de Martin —ahora todo lo que lleve espadas e intrigas es un GoT— la saga Luna de Ian McDonald es una de las más alejadas y no solo porque sea ciencia ficción.


Luna Nueva me dejó frío pero tenía suficientes alicientes como para atreverme con la segunda parte. Mis blogueros y críticos de cabecera aseguraban que era mejor que su predecesora. Tenían razón. Ahora bien, sigue cometiendo los mismos errores que le restan mucha nota.


Tras el final abrupto y catastrófico para la familia Corta en Luna Nueva, el autor se lanza de cabeza a exponer las consecuencias de los actos de los cuatro Dragones restantes. Aquí no hay luchas de poder a golpe de espada y ejércitos —quizá un poco con cierta guerra fratricida, pero no gran cosa—, las disputas se cierran en los despachos y tribunales, y los combatientes son abogados y consejeros armados con arsenales dialécticos. 




No nos equivoquemos, hay violencia en la luna. Mucha. Pero salvo en los grandes momentos climáticos del final, se trata de una violencia a pequeña escala, sin grandes repercusiones. Bandas, asesinos silenciosos, grupos de tragapolvos o sabotajes. La luna ya se encarga de matarte de mil formas distintas y la mano del hombre rara vez interviene directamente. Debido a este contraste de violencia de nivel bajo o, en momentos puntuales, a nivel planetario, la acción avanza en una serie interminable de afilados diálogos que por abundar tanto, acaban perdiendo efecto. Cuando has oído cien respuestas badass de los poderosos de la luna, la ciento una pierde efecto.


Por otro lado, y como no todo pueden ser diálogos, Ian McDonald coge a ciertos personajes y los somete a pruebas físicas sobrehumanas imposibles de superar para demostrarnos lo duro que es vivir en la luna y al mismo tiempo lo mucho que se ha informado sobre física. El problema es que siempre se superan dichas pruebas. Es entretenido y la pluma de McDonald consigue generar muy bien la angustia de vivir en un entorno que te quiere matar, pero estando en la segunda entrega es algo que ya hemos visto y pido más.




Como vemos, los fallos siguen ahí, vuelve a sacarse personajes de la manga y la amplitud de tramas sueltas en un libro relativamente corto hace que muchas de ellas queden abandonadas demasiado tiempo, tanto que cuando trata de recuperarlas te quedas pensando de qué demonios e está hablando.


Todo esto, incluida la sensación de que el libro necesita más desarrollo, lastraba el primer volumen. Lo que hace a Luna de Lobos superior a Luna nueva es su trama. Ya no tenemos personajes luchando desde sus palacios de cristal. Ahora hay deterioro, bajos fondos, lucha por la supervivencia, pobreza, mediocridad, humillación, hambre. Todo esto enriquece el mundo y a los personajes y ofrece una visión de la luna que en Luna Nueva se limitaba a las grandes salas de los ricos. Siempre me han gustado más lo callejones y estrecheces que la vida de palacio y a la luna le sientan mejor.


Vemos a Wagner intentar pasar páginas tragándose el resentimiento y luchando contra su naturaleza bipolar; a Lucasinho esforzarse por olvidar todo lo que no sean los placeres del cuerpo; a Robson tratar de averiguar qué lugar tiene en este mundo sin familia y a Ariel, tan lógica, cruel, áspera y fría como siempre, pugnar por mantenerse firme tras perder su posición y quedarse sola y dependiente de Marina. Esta última en cambio, me ha decepcionado después de ser mi personaje favorito en Luna Nueva. La mujer fuerte y decidida que era Marina se convierte básicamente en un lamento constante y pierde todo lo que la hacía atractiva. Su dilema moral final está bien pero no consigue salvar el personaje. Por último está Lucas, el puño de hierro, tenaz y cabezota, un dictador en potencia, que se enfrenta al poder de dos planetas para recuperar su familia y posición.




Excesos descriptivos de lado, me ha encantado la parte de geopolítica terrestre. McDonald da un giro a la política actual observándola desde un prisma ajeno y nos cuenta unas ideas más que interesantes sobre los sistemas políticos y los nacionalismos de nuestro mundo.


No puedo acabar sin volver a repetir un aspecto espectacular del libro: el sexo. Natural, sin tabúes, sin necesidad de introducirlo, sin sexualizarse ni concepciones de género. Sin fronteras ni límites y una amplitud de miras que me hacen envidar esa sociedad lunar. Chapeau.


Concluyendo, Luna de Lobos merece ser leída, si te gustó Luna Nueva esta te encantará y si no, es probable que esta vez sí consiga convencerte. Mejora y avanza hacia una prometedora tercera entrega, esperemos que esta vez sí, con un mayor protagonismo de la trama sobre el mundo.


lunes, 5 de junio de 2017

Reseña - MALAZ: LOS JARDINES DE LA LUNA, S. Erikson



Autor: STEVEN ERIKSON

Título: LOS JARDINES DE LA LUNA

Editorial: NOVA

Páginas: 774

Traductor: Miguel Antón Rodríguez, rev. Alexander Páez






ÉPICO. Esa es la palabra que te viene a la cabeza cuando acabas Los Jardines de la luna. Como bien ha explicado El caballero del arbol sonriente en varios post de su blog, Malaz no es una lectura fácil. No es para un lector comodón que disfrute empezando de cero y conociendo todos los antecedentes de la historia que tiene delante. Malaz es uno de esos obligatorios. Solo te da en la misma cantidad que te exige, y si aguantas el maratón, acabas cansado, sudoroso, sin aliento, pero con una sonrisa en la cara. Personalmente, esa es la sensación que busco en un libro. 




La historia que hay detrás de Los Jardines de la luna es abrumadora. La trama se soporta de fondo con un imperio gobernado con mano de hierro tras un golpe de estado llevado a cabo por la antigua líder de la Garra —el grupo de espías del imperio— y poseedora de una ambición sin límites solo igualada por la fiereza en su lucha contra sus enemigos. Tenemos fuerzas colosales en liza, aquí el apelativo de Mago Supremo tiene todo el sentido de la palabra —hablamos de someter demonios y batallar con dioses—, e intenciones ocultas que van más allá de lo que puede parecer al principio. Las líneas lógicas aquí solo sirven para confundirte, Steven Erikson es un experto en manejar las expectativas que crea y guiar al lector por caminos que luego se quedan en nada, lo importante está oculto y hay que trabajar para encontrarlo.

Vemos una mínima muestra del enorme mundo de Malaz pero es suficiente para saber que es uno de los más complejos que hay en fantasía. Las razas, las relaciones, la política, todo se hace a un nivel gigantesco.



Entrando en personajes no podemos centrarnos en uno solo. La acción salta de uno a otro de forma natural y aunque el tapiz de subtramas confunde de forma deliberada, las voces narrativas están muy diferenciadas.

Si debo destacar a algún personaje me quedo con Kreppe, aunque Baruk me ha gustado mucho. Kreppe es una muestra representativa de lo que es Los Jardines de la luna, parece sencillo, común, pero hay una inmensidad detrás. El panel de personajes es amplio y es difícil hacer un ranking pero después de Kruppe, las miradas se van a Anomander Rake, brutal en la portada, que se lleva los momentos más épicos de la novela aunque Rallick y Azafrán dan juego en sus roles mundanos comparados con los demás. Los Abrasapuentes, con Whiskeyjack a la cabeza, ocupan muchos de los mejores momentos de la obra mientras que la Consejera Lorn y el sargento Paran se llevan el premio de personajes cansinos.




La magia en Malaz está a la altura de todo lo demás. Es a lo grande, brutal, involucra a dioses, realidades y criaturas sobrehumanas. Steve Erikson divide su sistema e magia en sendas, cada una de ellas palpable casi de forma física y habitada por criaturas ajenas a nuestro mundo. Cada mago controla una senda o más, en ciertos casos, y se organizan en jerarquías de poder demasiado enrevesadas como para conocerlas en un solo volumen. Eso sí, lo que nos deja intuir los Jardines de la luna promete y mucho.

                                                                                                                    

    -Todas y cada una de las decisiones que tomes pueden cambiar el mundo. La mejor vida es aquela que escapa a la atención de los dioses. Querrás vivir con libiertad, muchacho, en paz.
    -Quiero ser un héroe.
    -Ya crecerás.

                                                                                                                       

La única pega que le puedo poner a la prosa de Erikson es su abuso de los adjetivos antecedidos. Queda arcaico y absurdo pero se le perdona por ser la moda en aquellos tiempos.

Respecto a la trama, solo puedo decir que es sencillamente brutal. Enrevesada, con mucho más en la sombra que a plena vista y una complejidad que promete esquivar las respuestas hasta dentro de varios libros. Quizá la parte final, con la trama del Tirano Jaghut, huela un poco a deux ex machina pero es una mancha pequeña en una obra de diez.

Soy Anomander Rake y no puedo molar más


Imprescindible, épica, generacional. Malaz resucita de las cenizas de Factoría de las ideas de la mano de Nova, la mejor editorial de fantasía de este país. Una edición a la altura y una traducción que no desmerece la obra, sino todo lo contrario. Alexander Páez hace una revisión de la traducción de Miguel Antón Rodríguez, logrando que sea de esas que te hacen olvidarte de que el texto ha sido trabajado.

Entrad sin miedo a Malaz, vigilad a los mastines y cuidado con lo que acecha en las sombras. Los dioses, antiguos y nuevos, observan.